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OPINION
Las locuras del emperador Lino
PP GRILLO
José M. Rueda Valenzuela
EL HEROICO.COM
Julio de 2010
Heroica Cárdenas, Tabasco
No cabe duda que conforme pasan los días seguridad pública de Cárdenas huele a cambios comenzando con la salida de su director el Mayor retirado Lino Ramos Concepción, quien con sus malas acciones hoy tiene a la corporación en el hazme reir de la opinión pública.
A esto sumamos el descontento de la sociedad cardenense en contra de las acciones emprendidas por este personaje que en menos de seis meses poco ha hecho por la seguridad de los habitantes y si ha hecho mucho en su beneficio y el de su familia.
Y es que gracias a un 'genio' quien le concedió sólo 1 deseo, con este ha cambiado radicalmente su modus vivendi, al pasar de ser un simple vigilante en una conocida empresa que le trabaja a Pemex, para convertirse en el flamante 'jefazo' de seguridad pública.
Las locuras comenzaron cuando llegó a la corporación donde un sueldazo aunados a una gran crisis, comenzó a ver en seguridad pública en un botín con mucho futuro para sus aspiraciones económicas.
Lino Ramos fue olvidando que llegó allí para cumplir en materia de seguridad pero con 'visión' vió más allá y comenzó a correr a los puesteros que desde hacía muchos años tenían sus humildes locales de comida.
Comenzó con su tradicional ataque psicológico, amedrentandolos hablandoles golpeado y poco a poco fue subiendo el tono hasta finalmente correrlos de la comandancia para inmediatamente poner en marcha la segunda etapa de su maquiavélico plan: poner su propia fonda con policías de meseros incluídos, teniendo como encargada a su hija y obvio todas las jugosas ganancias para el.
Fue así como una pareja de ancianos con más de 5 años de trabajar una fonda propia al interior de la comandancia, fueron corridos sin la más mínima de las consideraciones por parte de Lino Ramos quien iniciaba ya su 'reinado de terror' al interior de la policía.
Conforme pasaban los días las locuras fueron creciendo y con ello la represión y los malos tratos se fueron convirtiendo en el pan de cada día en contra de todo los uniformados.
Fue allí donde los miembros de la corporación intentaron poner un alto y deciden parar sus actividades iniciando un plantón en demanda de la salida de Lino Ramos de la dirección de seguridad pública y es aquí donde el Comandante Juan José Jiménez Barahona, reconocido por su intachable trayectoria como elemento y como persona, es visto por sus propios compañeros como su líder y posible sucesor de lograr la remoción de Lino.
Para sorpresa de la gran mayoría este plantón fue un fracaso total pues esperaban que la actual administración de Nelson Pérez los escuchara y tras la buena relación en la que contribuyeron al triunfo del actual edil, tenían la confianza de que este tomaría cartas en el asunto a su favor.
Tremenda fue la decepción al ver que los funcionarios de alto nivel de la administración nada hicieron en favor de los policías y sí mucho en favor de la permanencia de Ramos Concepción al frente de la corporación.
Debido al fallido plantón los policías comienzan a ser víctimas de una serie de vejaciones que el Mayor Lino Ramos en su afán de controlarlos, no importando el costo, termina aplicando todo el coraje de este hacia los policías el cual se vuelve en su principal arma de represión y violencia psicológica.
Mas adelante se da una redada en contra de algunos policías cardenense, entre ellos dos guardias del presidente municipal, 3 agentes, el comandante Barahona y el jefe de reglamentos y es allí donde una vez más Lino Ramos muestra su falta de compromiso y reponsabilidad y lejos de actuar como jefe actúa con todo el resentimiento que lo inunda y decide negarle algún tipo de ayuda a los familiares de los detenidos.
Posteriormente una nueva amenaza ve Lino Ramos venir y es en la figura del Capitán Salvador Acuña, subdirector de la policía, a quien veía con recelo como este se iba ganando el respeto de los agentes, pues Acuña tenía algo que Ramos jamás tendrá: sentido de compañerismo, trabajo en equipo y compromiso social.
Es así como el actual jefe policiaco lanza una de sus más violentas campañas de odio en contra de su segundo al grado de quitarle su radio y arma de cargo, prohibiendole subirse a una camioneta de la corporación y amenazando a los agentes a que no ayuden en nada al Capitán, lo que evidentemente puso en riesgo la integridad personal de Acuña Zúñiga por razones obvias.
Mientras Lino Ramos gusta pasearse por las calles de la ciudad en la unidad 007 (ay mojo yJames Bond -yeims bon-) con los vidrios arriba, con aire acondicionado y al menos 7 escoltas fuertmente armados, haciendo gala de su seguridad a cada lugar donde gusta ir, como a algunos puntos de la calle Corregidora, el Capitán Acuña caminando por las calles de la ciudad, sin radio, sin arma de cargo, atendiendo a la población, a los delegados, asistiendo a eventos y todo bajo órdenes directas del jefe policiaco quien gusta deslindar esas responsabilidades y mejor pasearse por la ciudad y otros puntos de la periferia.
Pese a todo esto la resistencia de Acuña Zúñiga fueron de respeto pero como ser humano, tiene su límite, este finalmente se defiende de la última sarta de 'zonzeras' de Lino quien al ver la valentía inquebrantable de su subordinado decide tomar el puñal de la traición hacia un compañero de origen -el Heroico Colegio Militar- y finalmente lo corre sin razón alguna.
A partir de ese día la represión en contra del Capitán Acuña parecieran salidas de una película pues aparte de que se introdujeron a su oficina, le sacaron sus cosas, no le dieron lista de inventario y además de eso no aparecen algunos artículos personales, también le han quedado a deber un dinero de una tanda lo que, aparte de represor y violento, también se le suma lo sinvergüenza al jefe de la corporación.
Pero las locuras de Lino Ramos no acaban allí, ni con esta columna, pues otra de sus estupideses es el de arriesgar la imagen del Ejército Mexicano pues en sus locuras imperiales piensa que esta honorable institución debe estar a su servicio y prueba de esto fue el día en que Salvador Acuña acudía al ayuntamiento y con toda la mala leche de Lino Ramos, este le impidió la entrada y no conforme además mando a llamar al Ejército quienes engañados bajo el argumento de que Acuña llevaba gente para protestar, estos acudieron al llamado y se sumaron a la violación de los derechos del Capitán Acuña, quien sólo acudía al administrativo por cuestiones de trabajo.
Podríamos seguir enumerando mas irregularidades, esta columna no alcanzaría pero si prometemos darle seguimiento a este asunto y continuar desnudando la personalidad narcicista, vil y ruin de Lino Ramos Concepción quien hoy muchas voces ya exigen la salida de este pésimo servidor. |